PACKAGING DE CAMISETAS: DONDE NADA ES LO QUE PARECE
Cuando compramos una camiseta, generalmente en lo último en lo que nos fijamos es el packaging que la viste. Sin embargo, cuando son un regalo o hacen parte de una campaña publicitaria, saca sus mejores galas y sorprende con trajes asombrosamente “cool” y también engañosos.
¿Quiere pruebas de lo esplendorosamente creativo que puede ser el matrimonio formado por el packaging y las camisetas?

Referencia: marketingdirecto.com
30 originales anuncios emplazados en edificios que echan abajo los muros de la creatividad

Los edificios son perchas de las que los anuncios, para alegría de los primeros, se cuelgan con mucha frecuencia. Lejos de afearlos, la publicidad exterior, la bien hecha al menos, es capaz de embellecer edificios que de otra forma pasarían probablemente desapercibidos.
Aunque no son pocos los que tildan la publicidad en edificios de contaminación visual, lo cierto es que esa publicidad es muchas veces la sal y pimienta que necesitan los urbanitas para salir del tedio al que les tienen acostumbrados sus propias ciudades.
Ya sea viejo o nuevo o esté en obras o sin ellas, un edificio es un auténtico diamante en bruto que, bien pulido por los anunciantes, puede cegar al consumidor con su deslumbrante creatividad.
A continuación recogemos algunos magníficos ejemplos de lo esplendoroso que puede llegar a ser en ocasiones el matrimonio formado por anuncios y edificios:
1. Vodafone

2. Coca-Cola

3. Inception

4. Havaianas

5. Absolut

6. Coop’s Paints

7. Penline

8. Discovery Channel

9. Alco

10. Nike

11. Nike

12. Kill Bill

13. Check The Gas

14. Pantene

15. Anando Milk

16. LEGO

17. Power House Gym

18. Allstate

19. Axe

20. Siemens

21. Mini

22. MBC

23. Midea

24. Mercedes-Benz

25. Longaberger

26. Nescafé – Pepsi

27. Mad Men

28. Fructis

29. Sisley

30. Central Cargo

LA MUERTE DE CHESPIRITO EN LAS TAPAS DE LATINOAMÉRICA
El fallecimiento del máximo ídolo de los chicos de todos los tiempos se vio reflejado en las portadas de prácticamente todos los periódicos del mundo. Así lo vieron en los países del Cono Sur.
En Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, Perú y Paraguay, “El Chavo del 8” y todo el resto de los personajes que supo encarnar Chespirito han sido un éxito eterno. De hecho, en Colombia, por ejemplo, los capítulos de cada temporada se siguen transmitiendo en el canal RCN.
Por esto, no llama la atención que prácticamente la totalidad de las ediciones de este sábado, un día después del fallecimiento de Roberto Gómez Bolaños, tuvieran al ídolo mexicano como protagonista.
Cada uno pensó en una idea y la plasmó en la tapa. Algunos apelaron al barril vacío, otros lloraron el “pi pi pi pí” y otros prefirieron mostrar alguna de las últimas imágenes de Chespirito.
Este es un repaso por las más importantes:
ARGENTINA ▼
Día a Día / Argentina / Una entrañable foto de El Chavo ▲

La Gaceta / Argentina / Una gran ilustración propia ▲

Clarín / Argentina / El diario más vendido sólo le dedicó un espacio. Priorizó una foto de River Plate. ▲
CHILE ▼



URUGUAY ▼


PARAGUAY ▼

BRASIL ▼


COLOMBIA ▼

PERU ▼

INSTAGRAM, UNA PLATAFORMA DE NEGOCIOS

En los últimos tiempos, la popularidad de Instagram ha ido en aumento. Cada vez son más las marcas que emplean la red social y cada vez son más las que lo hacen de forma más original y diferente. Las firmas han convertido a Instagram en un escaparate para sus productos y catálogos, como hizo en su momento Ikea, o en el punto de encuentro con sus consumidores más jóvenes (las estadísticas dicen que la plataforma se está convirtiendo en más importante para los adolescentes de lo que es Facebook).
En la historia de Instagram, las empresas del sector de la moda han sido quienes han marcado la pauta de cómo conseguir triunfar en esta red social. Ellas han sido las early adopters de la plataforma, las que han conseguido los mejores números de seguidores en menos tiempo (la última ha sido, por ejemplo, Chanel, que consiguió situarse entre las marcas más seguidas en solo un día) y las que protagonizan los grandes casos de éxito en Instagram. Ahora están siendo también el ejemplo de una nueva tendencia al alza: las marcas de moda están convirtiendo a Instagram, la red social, en una plataforma para el ecommerce. El éxito de una foto en la red social ya no solo consigue engagement, también permite cerrar una venta.
Por el momento, solo las marcas pioneras lo están probando, pero la tendencia va al alza y, además, permite convertir a la plataforma en una herramienta para la venta (algo que Instagram, con sus características propias, no permite realmente).
La última en unirse a la lista ha sido Michael Kors. La firma estadounidense ha creado, como publica Quartz, un servicio que juega con los hashtags y los servicios de suscripción para convertir las fotos de Instagram y los me gusta en un elemento para la venta. Los consumidores solo tienen (además que seguir a la marca en la red social) que darse de alta en el programa #InstaKors. Cada vez que la marca publica la foto de un producto con ese hashtag y los consumidores que están afiliados al servicio le dan a me gusta, reciben de forma instantánea un mail con un link para comprar ese producto en la tienda online de la marca.
El sistema es muy similar al que está ensayando Marc Jacobs con su línea de productos de belleza. La firma también mezcla sistema de suscripción y hashtag aglutinador y, cada vez que uno de los participantes en el sistema da a me gusta, el servicio lo tiene en cuenta para mandarle al final de la semana un mail con todos los links de los productos que le han gustado.
Al final, estos servicios mezclan el poder del email marketing, con las ‘wish list’ de los más populares sites de ecommerce y el poder de una red social aún por explotar en términos de conversión real en comercio electrónico.
Servicios creados

No son los primeros en intentar convertir Instagram en un escaparate para el ecommerce y en crear una plataforma de conversión. Ya existe una web que intenta hacerlo y que, por el momento, está siendo empleada, sobre todo, por las blogueras de moda, un universo online muy influyente en los patrones de compras de las consumidoras de ese mercado.
El servicio se llama LiketoKnow.it y también funciona bajo suscripción. El consumidor se da de alta en su web con su cuenta de Instagram y, cada vez que dé a me gusta a una foto en la que se haya incluido un link al servicio, recibirá un mail con los datos de los productos que ha visto en la foto que le ha gustado para poder comprarlos.
Agencias para Instagram
Las marcas son, en definitiva, cada vez más conscientes del poder que tiene Instagram para llegar al consumidor. Los consumidores buscan cosas diferentes en esta red social y el secreto del éxito va mucho más allá de hacer una simple foto. Lo que los internautas buscan son experiencias y las marcas tienen que ser verdaderas, inspirar acción en la comunidad y aportar un significado a las acciones que realiza en la red social.
El usuario es cada vez más exigente y las empresas están viendo el potencial de esta plataforma, así que el futuro va a pasar por profesionales altamente especializados que les ayuden a cubrir la demanda específica creada por este soporte. De hecho, en Estados Unidos, la última moda (que va en aumento) es la de las agencia que trabajan únicamente en Instagram. Su trabajo aprovecha todas las posibilidades que aportan las nuevas tecnologías y realizan acciones como, por ejemplo, de minería de datos para ser más eficientes a la hora de establecer cómo llegar al consumidor final.
Referencia: puromarketing.com
¿POR QUÉ CAMBIAN LOS LOGOS DE LAS EMPRESAS CON EL PASO DEL TIEMPO?
En 1934, lo que hoy conocemos como Canon lanzó una cámara de fotos en Japón, que supuso el pistoletazo de salida para lo que el paso del tiempo convertiría en una multinacional que no solo fabricaba cámaras, sino muchas más cosas (después de la II Guerra Mundial, por ejemplo, eran especialmente conocidos por sus máquinas de escribir). La cámara fue bautizada entonces como Kwanon, en honor a una deidad budista, y el logo de la marca fue diseñado partiendo de ese punto de inspiración. La firma rápidamente vio que aquello tenía que ser cambiado: en los siguientes años se convirtieron en Canon y eliminaron a la diosa de su imagen de marca. Querían resultar modernos. Hoy, 80 años más tarde, nadie pensaría en una diosa budista al ver el logo de Canon, con unas estilizadas letras rojas.

La firma es una de las habituales cuando se hacen artículos mostrando la evolución gráfica de los logos de las compañías. No es el único ejemplo. Microsoft, Nokia, IBM y hasta Apple han tenido logos de lo más variados. Más cerca geográficamente, por ejemplo, podemos pensar en Telefónica, cuya evolución de logos abarca desde el medallón claramente retro de su fundación en 1924 como la Compañía Telefónica Nacional de España y llega a las ‘tes’ granuladas de los 80, culminando por recuperar el nombre completo como logo y hacerlo desaparecer cuando se reinventó como Movistar. Aunque, por supuesto, los consumidores siempre recordarán y tendrán en mente las imágenes gráficas de las cabinas públicas o de los teléfonos que tenían en sus casas cuando piensen en la imagen de marca de Telefónica.

Muchos de esos logos que las empresas han cambiado a lo largo de los años eran conocidos y populares. Muchos se han convertido en el objeto de una nostalgia retro por parte de los consumidores. Así pues, ¿por qué cambian las empresas sus logos con el paso del tiempo? Si los compradores valoran cada vez más la autenticidad y la historia de marcas y productos, ¿por qué no mantener para siempre esa imagen de marca del pasado que conecta con su trayectoria muchas veces centenaria?
El ciclo de vida natural de las empresas es el que acaba empujando a las firmas a cambiar de logo. Este verano, por ejemplo, lo hicieron unas cuantas. Las razones para estrenar un nuevo logo y renunciar a la tradición de la marca son bastante variadas.
La primera – y una de las más habituales y obvias – es la de un cambio en la propia compañía. La empresa puede enfrentarse a un cambio de nombre, a un cambio de concepto (y esto se ve muy claramente en esas firmas de nuevas tecnologías que empezaron en realidad en otros mercados completamente alejados de lo tech, como puede ser Nokia) o a un cambio de propiedad. Uno de los cambios de logo del verano, por ejemplo, fue el de Abanca, la nueva identidad de las fusionadas Caixanova y Caixa Galicia (y que había pasado por varias identidades previas anteriormente y había, incluso, creado una marca paralela, Evo, que funcionaba con una identidad corporativa distinta). Las cajas de ahorros han visto como en los últimos años cambiaban sus funciones y sus dueños y eso las ha empujado a cambiar de logos (y de nombres muchas veces).

Pero no solo los cambios estructurales de las empresas afectan al logo: el branding de una marca también se va viendo marcado por los cambios en los gustos de las épocas por las que atraviesan las empresas y las modificaciones entre lo que es y lo que no correcto en diseño. A las marcas nos les queda más remedio que mantenerse con las corrientes de diseño. Las grandes empresas han ido cambiado los logos cuando hay cambios de gustos: no tiene nada que ver el barroquismo preciosista de la Belle Époque con el diseño más moderno y de líneas simples de los años 30. Muchas veces, además, los cambios en corrientes de diseño implican también un cambio en lo que los consumidores asocian o no a lo que las marcas quieren transmitir. La imagen de modernidad no es igual hoy en día que hace 100 y hasta 20 años atrás.
Y, con este último punto, se puede conectar con otra de las razones que empujan a las marcas a cambiar sus logos: el proceso de rebranding es una suerte de garantía para hacer que las marcas sigan siendo relevantes. Un nuevo logo sirve para revitalizar la marca y para asegurarse de que sigue comunicando lo que debe comunicar (o las cualidades que el paso del tiempo ha hecho que sean más importantes).
E igualmente no se debe olvidar que el paso del tiempo cambia también cómo funciona la sociedad y las creencias o códigos a aceptar. Algunas marcas han tenido que cambiar sus logos porque el paso del tiempo los ha hecho políticamente controvertidos y han evidenciado que son ofensivos. Le pasó la marca de coches Pontiac, cuyo logo era la cabeza de un jefe indio, o a Conguitos, con su conguito de aires africanos claramente basados en clichés bastante despectivos.
Cuándo saber que ha llegado el momento de cambiar
A pesar de todo esto, cambiar el logo de una compañía es una decisión delicada. El logo es una de las señas de identidad de la marca más importantes, así que no se puede tomar la decisión a la ligera. Para los consumidores es muy difícil aceptar una nueva identidad cuando están acostumbrados a una antigua y, sobre todo, cuando tienen un cariño especial por ella. Por ello antes de tomar una decisión hay que pensar seriamente ciertos puntos clave (cómo se van a sentir los consumidores, qué transmitirá el nuevo logo…) para no incurrir en grandes fallos y, sobre todo, para no tener que volver atrás. A varias empresas ya les ha pasado: han hecho un cambio de imagen de marca y han tenido que recuperar su vieja identidad, como le sucedió en su momento a GAP.

¿Qué es lo que se tiene que tener en cuenta para saber que ha llegado el momento de cambiar el logo? Un artículo de Forbes se hacía esa pregunta, partiendo de que va a ser un proceso caro (cambiar el logo de Tropicana hace unos años salió por millones de dólares y, lo peor de todo, resultó un fracaso tal que tuvieron que dar marcha atrás) y problemático. Las razones fundamentales para cambiar el logo son que el logo empieza a resultar técnicamente problemático, que está pasado de moda, que han existido cambios en la estructura de la empresa o que un cambio va a tener un efecto positivo sobre la marca.
Algunos logos, recordaba, son atemporales y funcionan igualmente bien sea cual sea el año en el que se miren. Sucede, por ejemplo, con el de Coca-Cola.
Referencia: puromarketing.com













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